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Detección Temprana de Pérdida Auditiva en la Infancia.

Cuando los niños rechazan sus audífonos

Vigilancia Continua de la Salud Auditiva

La pérdida auditiva en la infancia presenta una prevalencia significativa que con frecuencia es subestimada por las familias y, en ocasiones, por los propios profesionales de atención primaria. Entre uno y dos de cada 1.000 neonatos presentan pérdida auditiva al nacer; sin embargo, esta cifra se duplica al alcanzar la edad escolar, lo que evidencia que superar satisfactoriamente el cribado auditivo neonatal no excluye el desarrollo ulterior de déficits auditivos durante la infancia.

Este dato subraya la necesidad de un seguimiento auditivo activo y continuado a lo largo del desarrollo infantil, independientemente de los resultados obtenidos en las pruebas de cribado iniciales. Ante cualquier signo de alerta, se recomienda derivar al paciente para una evaluación audiológica especializada sin demora.


Hitos del Desarrollo Auditivo, Lingüístico y del Habla

El seguimiento sistemático de los hitos del desarrollo constituye una herramienta clínica de primer orden para la detección precoz de pérdida auditiva. Una desviación significativa respecto a los parámetros esperados para cada franja etaria debe considerarse indicativa de una posible alteración auditiva hasta que se demuestre lo contrario.

A continuación se describen los hitos de referencia por edad:


A los 6 meses

Área auditiva y comunicativa:


A los 12 meses

Área comprensiva:

Área expresiva:


A los 18 meses

Área comprensiva:

Área expresiva:


A los 24 meses

Área comprensiva:

Área expresiva:


A los 30 meses

Área comprensiva:

Área expresiva:


Consideraciones Clínicas

La ausencia o el retraso en la adquisición de estos hitos no implica necesariamente una etiología auditiva, pero justifica una evaluación diferencial que descarte o confirme la presencia de pérdida auditiva. La intervención temprana —idealmente antes de los seis meses de vida en casos de hipoacusia congénita— ha demostrado un impacto determinante en los resultados a largo plazo en las áreas del habla, el lenguaje y el rendimiento académico.

Se recomienda derivación a su pediatra ante cualquiera de los siguientes supuestos:


Una detección precoz y una intervención oportuna son los factores pronósticos más relevantes para garantizar un desarrollo comunicativo óptimo en el niño con pérdida auditiva.

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