A lo largo del día estamos rodeados de sonidos: el canto de los pájaros, el viento entre los árboles, el tráfico de la ciudad o la risa de un bebé. Todos ellos forman parte del rango auditivo humano, es decir, las frecuencias que nuestro oído es capaz de percibir.
Sin embargo, no todos los sonidos son seguros. La exposición prolongada a ruidos intensos puede dañar la audición y aumentar el riesgo de pérdida auditiva. Conocer cómo funciona nuestro oído y cuáles son sus límites es fundamental para proteger nuestra salud auditiva.
Frecuencia y volumen: dos conceptos clave
La capacidad auditiva humana depende de dos características principales del sonido:
- Frecuencia (Hz): indica cuántas veces se repite una onda sonora cada segundo. La frecuencia determina el tono del sonido; las frecuencias bajas se perciben como sonidos graves y las altas como sonidos agudos.
- Intensidad o volumen (dB): mide la energía o presión del sonido. Se expresa en decibelios (dB) y determina qué tan fuerte o débil percibimos un sonido.
¿Cuál es el rango auditivo normal?
En condiciones normales, el oído humano puede detectar sonidos con una intensidad comprendida entre 0 y 140 dB. Sin embargo, los sonidos que superan los 85 dB pueden resultar perjudiciales si la exposición es frecuente o prolongada.
Algunos ejemplos de sonidos que suelen superar este nivel son:
- Sirenas de emergencia.
- Cortacéspedes y herramientas eléctricas.
- Maquinaria industrial.
- Conciertos y eventos musicales de alto volumen.
Cuando se prevé una exposición a ruidos intensos, es recomendable utilizar protectores auditivos como tapones o cascos antirruido para reducir el riesgo de daño auditivo.
Las frecuencias que puede escuchar una persona
El rango de frecuencias audibles para la mayoría de las personas se sitúa entre 20 Hz y 20.000 Hz (20 kHz).
- Los sonidos por debajo de 20 Hz se denominan infrasonidos.
- Los sonidos por encima de 20.000 Hz reciben el nombre de ultrasonidos.
Aunque estos son los límites teóricos de la audición humana, nuestros oídos son especialmente sensibles a las frecuencias comprendidas entre 2.000 y 5.000 Hz, una franja fundamental para comprender el habla y la comunicación diaria.
¿Por qué disminuye la audición con la edad?
La pérdida auditiva relacionada con la edad, conocida como presbiacusia, es un proceso natural que afecta a muchas personas a medida que envejecen.
Con el paso de los años, las delicadas células ciliadas del oído interno pueden deteriorarse debido al envejecimiento y a la exposición acumulada al ruido. Estas células son responsables de transformar las vibraciones sonoras en señales eléctricas que el cerebro interpreta como sonidos.
A diferencia de otras células del organismo, las células ciliadas no se regeneran. Por ello, una vez dañadas, la pérdida auditiva resultante suele ser permanente.
Cuida tu audición
La detección temprana de cualquier problema auditivo es clave para mantener una buena calidad de vida. Si notas dificultades para escuchar conversaciones, necesitas aumentar el volumen de la televisión o percibes zumbidos en los oídos, es recomendable realizar una evaluación auditiva profesional.

