Muchos objetos del hogar funcionan con pilas de botón —también llamadas pilas de disco— pero pueden causar problemas graves si un niño se las traga. Esta página informativa explica los riesgos de ingerir una pila de botón, el tratamiento que puede necesitar su hijo y cómo prevenir que ocurra.
Las pilas funcionan mezclando dos sustancias químicas para generar energía eléctrica; solo funcionan cuando se cierra un circuito. Cuando los componentes se agotan, la pila deja de generar carga y se considera «muerta», pero incluso las pilas agotadas siguen siendo peligrosas.
Las pilas de botón o de disco son pequeñas y planas, y se usan para alimentar muchos objetos del hogar, entre ellos:
- Relojes
- Audífonos
- Mandos a distancia
- Implante coclear
- Llaveros, como las llaves del coche
- Luces LED
- Dispositivos de monitorización, como glucómetros
- Termómetros digitales
- Accesorios audífonos
Las pilas de botón vienen en distintos tamaños, pero la mayoría miden entre 1 y 2 cm de diámetro, lo que las hace similares en tamaño y forma a algunas golosinas, por lo que pueden tragarse fácilmente.
¿Por qué son tan peligrosas?
Los problemas que causan las pilas de botón no se deben habitualmente a la fuga de sustancias químicas, sino a que la propia pila reacciona con los fluidos corporales, como el moco o la saliva. Esto genera un circuito que libera una sustancia similar a la sosa cáustica, un álcali fuerte capaz de quemar los tejidos. Una sustancia alcalina se encuentra en el extremo opuesto de la escala de pH a un ácido, pero es igual de peligrosa. Incluso las pilas «agotadas» pueden liberar este álcali, por lo que deben tratarse con el mismo cuidado que las nuevas.
¿Qué ocurre si mi hijo se traga una?
Si sospecha que su hijo se ha tragado una pila de botón, llévelo al servicio de Urgencias más cercano lo antes posible.
- No le dé nada de comer ni de beber, ni intente provocarle el vómito, ya que podría causar daños adicionales al expulsar la pila.
- Si es posible, trate de averiguar qué tipo de pila ingirió, pero no retrase la visita al hospital si no puede identificarla de inmediato.
En ocasiones, los síntomas no son evidentes de forma inmediata. El niño puede tener dificultades respiratorias o encontrarse mal en general. Si la pila empieza a causar daños, puede toser o vomitar sangre. Las pilas introducidas en la nariz o el oído también pueden ocasionar problemas, como hemorragias nasales o del oído.
¿Qué ocurrirá en el hospital?
Los médicos de Urgencias realizarán habitualmente una radiografía para localizar la pila y estimar su tamaño. El hospital puede intentar extraerla introduciendo un endoscopio —un tubo flexible delgado con luz y cámara— por la garganta del niño para sujetar la pila y extraerla. Este procedimiento se realiza normalmente bajo anestesia general.
El endoscopio también permite evaluar los daños causados y decidir el tratamiento más adecuado. Puede usarse igualmente para extraer pilas introducidas en la nariz o el oído. Dependiendo de la gravedad de los daños o si no es posible extraerla con seguridad, el niño puede ser trasladado a un hospital especializado como el GOSH para recibir tratamiento adicional.
¿Qué ocurre después?
La pila puede haber causado daños importantes en el revestimiento del esófago —en algunos casos puede haber perforado el esófago por completo, formando un orificio—. Esto puede crear un conducto (fístula) entre el esófago y la tráquea, y también puede dañar las cuerdas vocales o los vasos sanguíneos del tórax, incluida la aorta.
Todos estos problemas requieren tratamiento, a menudo con varias intervenciones quirúrgicas, que pueden incluir la reparación de la fístula traqueoesofágica, la resección esofágica para eliminar la parte dañada o la dilatación esofágica para ampliar la zona afectada. En los casos más graves, puede ser necesaria una cirugía de reemplazo esofágico.
Si los daños son severos, el niño puede no poder comer por la boca mientras se corrige y cicatriza el esófago. En la mayoría de los casos se recomienda crear una gastrostomía —una apertura quirúrgica a través del abdomen hasta el estómago— por la que se introduce un dispositivo de alimentación que permite alimentar al niño directamente en el estómago, sin pasar por la boca ni la garganta. Si no es posible usar este dispositivo, la nutrición puede administrarse directamente en el torrente sanguíneo.
Si los daños son menores, el niño podrá comer por la boca tras la cirugía, aunque puede tardar un tiempo en volver a su alimentación habitual.
¿Cómo puedo proteger a mi hijo?
Hay muchas medidas que podemos tomar para reducir el riesgo de que un niño se trague una pila:
- Guarde las pilas nuevas en su envase original fuera del alcance y la vista de los niños.
- Si es posible, selle los compartimentos de las pilas con cinta adhesiva, o guarde el objeto completo fuera del alcance de los niños.
- Compre juguetes y equipos solo en fuentes de confianza, que tienen más probabilidades de cumplir la normativa de seguridad.
- Cuando una pila se agote, deséchela de forma segura de inmediato; no las acumule para tirarlas todas juntas. Las pilas no deben tirarse a la basura doméstica, sino depositarse en los contenedores de reciclaje habilitados. Muchos supermercados disponen de estos contenedores. Consulte también la web de su ayuntamiento para encontrar el punto más cercano.
- Comparta esta información con familiares y amigos para concienciar sobre los peligros que pueden representar las pilas para los niños.

