Es muy habitual que, tras periodos de viajes intensos como Verano, muchos pacientes me consulten por una sensación de oído taponado, presión o audición amortiguada después de un vuelo. Aunque suele desaparecer en poco tiempo, en ocasiones puede prolongarse y generar preocupación. Aquí te explico por qué ocurre y cuándo conviene revisarlo.
¿Qué es el “Oído de Avión”?
El llamado oído de avión es una molestia frecuente durante los cambios de altitud. Dentro del oído medio tenemos un pequeño conducto llamado trompa de Eustaquio, cuya función es equilibrar la presión entre el oído y el ambiente. Cuando el avión asciende o desciende, la presión cambia rápidamente y la trompa necesita unos segundos para adaptarse.
Si ese equilibrio no se produce de inmediato, aparece la sensación de taponamiento, como si estuviéramos bajo el agua.
¿Por Qué Puede Durar Más de lo Normal?
Aunque lo habitual es que la presión se normalice poco después de aterrizar, en algunos casos la sensación puede mantenerse. Esto ocurre cuando:
- La trompa de Eustaquio tarda en abrirse completamente.
- Hay congestión nasal por alergias o un resfriado.
- Persiste algo de presión o líquido en el oído medio.
Cuando esto sucede, es normal notar sonidos amortiguados, sensación de plenitud o ligera molestia.
¿Qué Puedes Hacer Para Aliviarlo?
Como audióloga, estas son las recomendaciones que suelo dar a mis pacientes:
- Realizar maniobras de deglución: tragar, bostezar o masticar chicle ayuda a abrir la trompa de Eustaquio.
- Movimientos suaves de mandíbula: desplazarla de un lado a otro puede favorecer la ventilación del oído.
- Mantener una buena hidratación: especialmente tras un vuelo.
- Dar tiempo: en la mayoría de los casos, el oído se regula por sí solo.
Es importante no introducir objetos en el oído, ya que puede empeorar la molestia o causar lesiones.
¿Cuándo Conviene Revisarlo?
Si después de varios días sigues notando el oído taponado, la audición apagada o molestias persistentes, es recomendable realizar una evaluación auditiva profesional.
A veces, detrás de esta sensación puede haber:
- Acumulación de cerumen
- Disfunción de la trompa de Eustaquio
- Cambios temporales en el oído medio

