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Prueba de audición pediátrica: qué esperar

¿Por qué son tan importantes las revisiones auditivas tempranas en los niños?

Las evaluaciones auditivas para niños pequeños suelen ser indoloras y, en muchos casos, se presentan como actividades lúdicas. El método empleado depende de la edad del niño, y existen dos tipos principales de pruebas:

Pruebas de comportamiento: Se utilizan con bebés mayores y niños pequeños. Observan la respuesta del niño ante distintos sonidos —como girar la cabeza hacia un altavoz o participar en un juego de escucha— para valorar su capacidad auditiva.

Pruebas objetivas (electrofisiológicas): Habituales en recién nacidos y bebés pequeños, miden la respuesta del nervio auditivo a los sonidos sin necesidad de que el niño reaccione activamente. La más frecuente es la prueba de Potenciales Evocados Auditivos del Tronco Encefálico (PEATE).



Factores de riesgo de pérdida auditiva

Causas temporales:

Causas permanentes:


Cómo afecta la pérdida auditiva al desarrollo del habla y el lenguaje

Aunque un niño haya superado la prueba de audición neonatal, es fundamental realizar revisiones periódicas para detectar cambios que puedan afectar al desarrollo del habla y el lenguaje. Algunos indicadores de este impacto incluyen:

Si le preocupa el desarrollo comunicativo de su hijo, un logopeda puede realizar una evaluación completa del habla y el lenguaje.


Indicada para niños de entre tres y cinco años, consiste en escuchar pitidos o tonos a través de auriculares y responder mediante una tarea sencilla y entretenida, como introducir una moneda en una hucha o colocar una pieza de puzle. Este enfoque mantiene la atención del niño y permite evaluar la audición de cada oído en aproximadamente 30 minutos.

Esta prueba evalúa el movimiento del tímpano introduciendo un pequeño tapón en el conducto auditivo y variando la presión para detectar posibles acumulaciones de líquido o congestión detrás del tímpano. Es completamente indolora, aunque puede resultar algo extraña para los más pequeños. Suele realizarse con el niño en brazos de un adulto de confianza, y dura apenas unos segundos.


Grados de pérdida auditiva

El tratamiento recomendado dependerá, entre otros factores, del grado de pérdida auditiva diagnosticado:

Los niños con pérdida auditiva moderada suelen beneficiarse del uso de audífonos. Los casos severos o profundos pueden ser candidatos a implantes cocleares.


Preguntas frecuentes

¿Cómo puedo preparar a mi hijo para la prueba? Puede familiarizar a su hijo con los auriculares dejándole escuchar su canción o cuento favorito antes de la cita. Explíquele, en tono positivo, que van a jugar a juegos de escucha y que un especialista le revisará los oídos con una lucecita. Si tiene edad suficiente, puede convertirlo en un juego: use una linterna pequeña para «mirar» dentro de su oreja y déjele hacer lo mismo con la suya.

¿Con qué frecuencia debería hacerse una revisión auditiva? Aunque el niño haya superado el cribado neonatal, se recomienda realizar revisiones auditivas al inicio de la etapa preescolar y siempre que surja alguna preocupación por parte de padres, tutores o docentes.

¿Cuál es el rango de audición normal en un niño? El rango auditivo típico se sitúa entre 0 y 20 decibelios en todas las frecuencias. El umbral inferior equivale aproximadamente al nivel de un susurro o al sonido de un grifo abierto.

¿A partir de qué nivel se considera pérdida auditiva? Se habla de pérdida auditiva moderada cuando el niño no percibe sonidos por debajo de los 56 dB (equivalente a una conversación normal), y de pérdida profunda cuando no se detectan sonidos por encima de los 91 dB (como el ruido de una motocicleta).

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