Mantener una buena audición no solo es fundamental para llevar una vida activa y socialmente plena, sino que también puede desempeñar un papel importante en la prevención de la demencia.
Pérdida auditiva y demencia: ¿qué dicen los estudios?
La evidencia científica es clara:
- Las personas con pérdida auditiva no tratada tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar demencia.
- Quienes realizan revisiones auditivas periódicas a partir de los 50 años y reciben tratamiento cuando es necesario pueden reducir este riesgo.
Cuidar la audición es, por tanto, una inversión directa en la salud cerebral.
Por qué una buena audición protege el cerebro
El oído capta los sonidos, pero es el cerebro el que los interpreta. El habla, la música y los sonidos cotidianos estimulan constantemente las células nerviosas y mantienen activa la memoria.
Cuando estos estímulos disminuyen debido a la pérdida auditiva:
1. El cerebro se vuelve más vulnerable
Nuestro cerebro aprende durante toda la vida. Cuanto más lo utilizamos, mayor es nuestra reserva cognitiva, es decir, la capacidad de comprender, retener información y compensar pequeños daños cerebrales.
Si la audición se deteriora, esta reserva disminuye, aumentando el riesgo de deterioro cognitivo y demencia.
2. Se reducen los contactos sociales
La pérdida auditiva puede provocar aislamiento. Muchas personas dejan de participar en conversaciones porque les cuesta seguirlas. Como consecuencia, salen menos, interactúan menos y pueden desarrollar soledad o depresión, factores que también incrementan el riesgo de demencia.
Aún no está completamente claro si el mayor riesgo se debe directamente a la pérdida auditiva o a sus consecuencias, como el aislamiento social. Lo que sí se sabe es que los problemas de audición tienden a empeorar con el tiempo y pueden generar un círculo vicioso: menos audición, menos participación social, menor estimulación cognitiva y mayor riesgo.
Investigación actual: el impacto del tratamiento
Según el informe cientifico del 2024 sobre la prevención y el tratamiento de la demencia:
- Las personas con pérdida auditiva no tratada tienen aproximadamente un 37 % más de riesgo de desarrollar demencia.
- Por cada 10 decibelios adicionales de pérdida auditiva, el riesgo aumenta alrededor de un 16 %.
- Cuanto más grave es la pérdida, mayor es el riesgo.
La buena noticia
El uso de audífonos puede reducir significativamente este riesgo:
- Un metaanálisis con más de 120.000 participantes mostró que los audífonos reducen el riesgo de deterioro cognitivo y demencia en aproximadamente un 20 %.
- En personas usuarias de audífonos, la demencia apareció, de media, dos años más tarde que en quienes no los utilizaban.
- En pacientes con otros factores de riesgo (como diabetes o hipertensión), el deterioro cognitivo podría reducirse casi a la mitad gracias al uso de audífonos.
Los audífonos constituyen, por tanto, una medida preventiva sencilla, eficaz y coste-efectiva.
Prevención en la práctica: detección y tratamiento temprano
La pérdida auditiva suele desarrollarse de forma gradual. A diferencia de los problemas de visión, muchas personas no la detectan inmediatamente o la minimizan con pensamientos como:
- “Todavía no es tan grave”.
- “El audífono es incómodo”.
- “Me hará parecer mayor”.
Sin embargo, el verdadero problema no es el audífono, sino la pérdida auditiva no tratada.
Las personas que tienen dificultades para comprender conversaciones tienden a permanecer en silencio o a dar respuestas ambiguas para ocultarlo. Suben el volumen de la televisión, evitan llamadas telefónicas y disfrutan menos de las actividades sociales. Esta situación también afecta a la pareja y al entorno familiar, generando malentendidos, frustración y distanciamiento.
Por ello, los expertos recomiendan realizar pruebas auditivas periódicas a partir de los 50 años. Si se detecta pérdida auditiva, el tratamiento debe iniciarse lo antes posible.
Los audífonos actuales son discretos, casi imperceptibles y suelen estar cubiertos por el seguro médico. Cuando no son suficientes, existen otras opciones como sistemas implantables o implantes cocleares.
La intervención temprana no solo mejora la calidad de vida, sino que también puede contribuir a proteger el cerebro y reducir el riesgo de demencia.
Audición y calidad de vida en personas con demencia
Una buena audición también mejora significativamente la calidad de vida de quienes ya padecen demencia.
La enfermedad puede alterar la percepción:
- Las voces y sonidos resultan más difíciles de identificar.
- Las múltiples impresiones simultáneas pueden sobrecargar al cerebro.
- Los ruidos fuertes pueden generar miedo o confusión.
Por eso, ante cambios en el comportamiento o en la comunicación, siempre debe evaluarse la audición. No todo síntoma tiene origen exclusivamente neurológico; a veces existe un problema auditivo tratable.
Una revisión en consulta de otorrinolaringología puede aclarar rápidamente la situación. En muchos casos, basta con medidas sencillas como limpiar los oídos, tratar una infección o ajustar correctamente un audífono.
Cuando la audición está bien compensada —por ejemplo, mediante un audífono correctamente adaptado— se facilita la comunicación y mejora la vida cotidiana tanto de la persona afectada como de su entorno.
