La importancia de proteger la audición infantil

La importancia de proteger la audición infantil

Escrito por: Cristina Faus Perez

06/21/2026

Durante la infancia, una buena audición es clave para el desarrollo del lenguaje, la comunicación, el aprendizaje y la salud mental. Y en la edad adulta, lo que observamos es que la pérdida auditiva se relaciona con mayor riesgo de aislamiento, depresión y deterioro cognitivo. Por eso digo siempre que cuidar el oído es cuidar mucho más que la audición.

Los oídos de los bebés y los niños pequeños son especialmente vulnerables. Su canal auditivo es más pequeño, por lo que los sonidos les llegan con mayor intensidad que a un adulto. Además, su sistema auditivo sigue madurando durante los primeros años de vida, por lo que la exposición a ruidos fuertes puede causar daños permanentes y acumulativos.

Cuándo revisar la audición de tu hijo

Desde mi experiencia en consulta, recomiendo acudir a un especialista y realizar una audiometría infantil si observas alguno de estos signos:

  • Sube demasiado el volumen de la televisión o la música.
  • Se acerca mucho a la pantalla para oír bien.
  • Pide que le repitan las cosas con frecuencia.
  • Se distrae o molesta fácilmente con el ruido de fondo.
  • Tiene dificultad para distinguir sonidos o prestar atención.
  • Presenta retrasos en el lenguaje, problemas de aprendizaje o de conducta.
  • Responde de forma inconsistente a los sonidos o mira mucho la cara de quien habla.

Si reconoces alguno de estos comportamientos en tu hijo, no esperes: una audiometría a tiempo puede marcar la diferencia en su desarrollo.

Niveles de ruido y sus riesgos

En consulta suelo explicar a las familias que los sonidos por debajo de 80 decibelios (dB) suelen ser seguros. A partir de ese nivel, la exposición prolongada puede dañar las células del oído interno. Algunos ejemplos que pongo como referencia:

  • Conversación normal: 60 dB.
  • Aspiradora o secador: 70 dB.
  • Tráfico urbano: 80 dB.
  • Restaurantes ruidosos o cortacésped: 90 dB.
  • Motos o conciertos: 100-120 dB.
  • Fuegos artificiales o sirenas: más de 130 dB.

Un detalle que muchas familias desconocen: los juguetes ruidosos también pueden superar los 100 dB. Mi consejo es comprobar el volumen antes de comprarlos y evitar que suenen cerca de la cara o los oídos del niño.

Qué puedes hacer como familia

Estas son las recomendaciones que doy habitualmente a mis pacientes:

  • Evita exponer a tu hijo a entornos muy ruidosos siempre que sea posible.
  • Usa protectores auditivos (orejeras) en eventos ruidosos como conciertos, fuegos artificiales o partidos, asegurándote de que queden bien ajustados.
  • Limita el uso de auriculares y dispositivos personales. Activa los controles de volumen máximo y las funciones de escucha segura.
  • Sigue las recomendaciones de tiempo de pantalla de la Academia Americana de Pediatría.
  • Educa a tus hijos sobre el cuidado del oído desde pequeños y predica con el ejemplo.

Un mensaje final desde mi experiencia clínica

El daño auditivo por ruido es irreversible y se acumula a lo largo de la vida. Por eso, proteger la audición desde la infancia ayuda a prevenir problemas futuros y favorece un mejor desarrollo del niño.

En Centro del Audífono realizamos audiometrías infantiles y revisiones auditivas adaptadas a cada edad, para detectar a tiempo cualquier alteración y acompañar a las familias en el cuidado de la audición de sus hijos.

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