Cuando mis pacientes mayores vienen a consulta, muchos me cuentan que han tenido alguna caída o que se sienten menos seguros caminando. Y cuando les explico que la audición puede tener algo que ver con eso, casi todos se sorprenden.
Es comprensible. Solemos asociar el riesgo de caídas con suelos resbaladizos, mala iluminación o debilidad muscular. Pero hay un factor que con frecuencia pasamos por alto, y que desde la audiología conocemos bien: el papel del oído en el equilibrio.
El oído hace mucho más que escuchar
Dentro del oído hay un sistema llamado sistema vestibular, responsable de enviar al cerebro información continua sobre la posición y el movimiento de nuestro cuerpo. Este sistema trabaja en estrecha coordinación con las estructuras responsables de la audición.
Cuando hay pérdida auditiva, esa coordinación puede verse comprometida, y el equilibrio también.
El cerebro bajo presión: la carga cognitiva
Hay algo más que quiero que entiendas, porque creo que es clave.
Una investigación reciente de la Universidad Concordia (Canadá), publicada en Frontiers in Aging Neuroscience en abril de 2026, demostró que cuando una persona tiene pérdida auditiva, su cerebro trabaja más de lo habitual para entender los sonidos del entorno. Ese esfuerzo extra consume recursos cognitivos que, en condiciones normales, se dedicarían a otras tareas como… caminar con seguridad.
A esto se le llama doble tarea: intentar entender lo que se oye mientras se camina, se habla o se piensa. Para alguien con pérdida auditiva, esa combinación puede ser demasiado.
En el estudio, las personas mayores con pérdida auditiva caminaban más despacio, con un ritmo más irregular y con mayor riesgo de perder el equilibrio. Un indicador claro de mayor riesgo de caídas.
En consulta lo resumo así: cuando el cerebro está demasiado ocupado intentando oír, el cuerpo pierde parte de su capacidad para mantenerse estable.
Hay margen para mejorar, y eso es muy importante
Lo que también mostró ese estudio es algo que me parece muy esperanzador: los participantes que siguieron un programa combinado de ejercicio físico y entrenamiento cognitivo durante 20 semanas mejoraron de forma significativa su equilibrio y su manera de caminar, incluso aquellos con pérdida auditiva moderada-severa.
El cerebro y el cuerpo pueden seguir adaptándose. Eso no cambia con la edad.
¿Qué podemos hacer desde ahora?
Desde Centro del Audífono, lo que recomendamos a nuestros pacientes y a sus familias es:
- Realizarse revisiones auditivas periódicas. Muchas pérdidas auditivas pasan desapercibidas durante años.
- Mantenerse físicamente activos. Caminar, practicar tai chi o gimnasia para mayores contribuye al equilibrio y a la coordinación.
- Practicar actividades que combinen cuerpo y mente. Baile, juegos de coordinación, actividades grupales.
- Valorar el uso de audífonos si hay indicación. Los Institutos Nacionales de Salud (NIH) han documentado que los audífonos contribuyen a preservar la función cognitiva, lo que también repercute positivamente en el equilibrio y la seguridad postural.
Escuchar bien es también moverse con seguridad
En mi experiencia diaria, la pérdida auditiva afecta mucho más que la comunicación. Afecta a la autonomía, a la confianza al caminar, a la calidad de vida.
Si tú o alguien de tu familia nota dificultades para oír, o si ha habido alguna caída reciente sin causa aparente, te invito a que vengáis a una revisión auditiva. A veces, el primer paso para estar más seguros empieza por escuchar mejor.



