Las etapas de habituación al zumbido de oídos(acúfenos)

Las etapas de habituación al zumbido de oídos(acúfenos)

Escrito por: Cristina Faus Perez

07/08/2026

Muchas personas con acúfenos (esos zumbidos, pitidos o silbidos que solo ellas escuchan) creen que nunca podrán acostumbrarse a un sonido tan molesto. Pero la investigación demuestra algo alentador: el cerebro puede aprender a habituarse al zumbido, sin importar si es fuerte o suave, constante o intermitente, agudo o grave.

Existen cuatro etapas. No son un calendario fijo —cada persona avanza a su ritmo—, sino más bien un mapa que ayuda a entender por dónde vas y qué puedes esperar más adelante.

Etapa 1: El acúfeno lo ocupa todo

Al principio, el sonido está presente casi todo el tiempo, excepto al dormir o cuando otro ruido lo tapa. Es común:

  • Pensar en el acúfeno constantemente, con preocupación o tristeza.
  • Costar mucho concentrarse, incluso pocos minutos.
  • Que ni las actividades más entretenidas logren distraer demasiado.
  • Sufrir insomnio, a veces tan severo que requiere ayuda médica.

Etapa 2: Empiezan las primeras treguas

Poco a poco aparecen momentos de alivio:

  • Hay ratos en los que, sin darte cuenta, dejas de notar el sonido —sobre todo si estás haciendo algo que te absorbe.
  • Vuelves a concentrarte mejor y retomas tus actividades normales.
  • Comienzas a aceptar la situación emocionalmente: ya no se siente como una catástrofe.
  • El sueño empieza a normalizarse.

Etapa 3: El acúfeno pasa a segundo plano

En esta fase, el sonido molesta cada vez menos:

  • Solo lo notas cuando estás cansado, estresado o en silencio.
  • Aparece principalmente si necesitas concentrarte mucho para escuchar algo.
  • Te resulta incómodo, pero ya no genera angustia emocional.

Etapa 4: Aceptación casi total

  • Rara vez le prestas atención, salvo si suena más fuerte de lo habitual o algo te lo recuerda.
  • Ya no interrumpe tus actividades diarias.
  • Alcanzas una aceptación plena: el sonido deja de ser «bueno» o «malo»; simplemente está ahí, sin más.

Este recorrido es un buen recordatorio de que la mejora no siempre es lineal, pero sí es real y está respaldada por estudios. Conocer estas etapas puede servir como una especie de «termómetro» para reconocer los propios avances, incluso cuando parecen pequeños.

Noticias de su interes…