Los problemas de audición y visión pueden aumentar el riesgo de demencia.

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Escrito por: Cristina Faus Perez

05/15/2026

Los adultos mayores de 65 años que experimentan pérdida de visión tienen casi un 50 %más de riesgo de desarrollar demencia. Si se corrigen estos problemas de visión, ese riesgo se reduce drásticamente. Así lo indica un informe publicado la semana pasada por una comisión internacional dedicada a la prevención de la demencia, que añadió la discapacidad visual a su lista de14 factores de riesgo modificables para la demencia. Otros factores de riesgo incluyen el tabaquismo, la diabetes, el aislamiento social y la hipertensión.

Los expertos dicen que la adición de la pérdida de la visión no es una sorpresa, en particular teniendo en cuenta que otra discapacidad sensorial, la pérdida de audición, sea vinculado a la demencia y también está en la lista. Esto es lo que sabemos sobre cómo incluso una discapacidad visual y auditiva leve o moderada aumenta el riesgo de padecer demencia y qué hacer al respecto.

Cómo la pérdida sensorial puede contribuir a la demencia

Las personas con pérdida sensorial reciben menos información en el cerebro. El tejidocerebral es una cuestión de «úsalo o piérdelo», por lo que una menor estimulación podríaprovocar una mayor atrofia, afirmó Gill Livingston, profesora de psiquiatría delUniversity College de Londres, quien dirigió la comisión de prevención de la demencia.

El área del cerebro que procesa la información auditiva está cerca de la región másafectada por la enfermedad de Alzheimer, lo que sugiere que podría existir una conexiónanatómica. La información visual se transmite a otra parte del cerebro, pero la forma enque la utilizamos activa muchas regiones diferentes.

“Al reducirse la activación de ciertas áreas del cerebro, se aceleran, hasta cierto punto,los índices de atrofia en ellas”, Esto, como es de suponer,también tiene efectos en cascada en otras áreas de la función y la estructura cerebral. Además, las personas que experimentan pérdida sensorial en la edad adulta tienden aislarse y a no participar tanto socialmente. Existe evidencia que sugiere que la soledad puede alterar físicamente el cerebro de una persona y es un factor de riesgo conocido para la demencia.

La pérdida de audición y visión también podría acelerar los síntomas en personas que se encuentran en las primeras etapas de la demencia. Se requiere mayor capacidad cerebral para interpretar la visión borrosa o los sonidos confusos, por lo que podrían quedar menos recursos para la memoria y la cognición cotidianas. Esto puede provocar que los síntomas de demencia se manifiesten más rápido si ya se estaba desarrollando el trastorno,

El área del cerebro que procesa la información auditiva está cerca de la región más afectada por la enfermedad de Alzheimer, lo que sugiere que podría existir una conexión anatómica. La información visual se transmite a otra parte del cerebro, pero la forma en que la utilizamos activa muchas regiones diferentes.

Además, las personas que experimentan pérdida sensorial en la edad adulta tienden aislarse y a no participar tanto socialmente. Existe evidencia que sugiere que la soledad puede alterar físicamente el cerebro de una persona y es un factor de riesgo conocido para la demencia. La pérdida de audición y visión también podría acelerar los síntomas en personas que se encuentran en las primeras etapas de la demencia. Se requiere mayor capacidad cerebral para interpretar la visión borrosa o los sonidos confusos, por lo que podrían quedar menos recursos para la memoria y la cognición cotidianas.

1. Evidencia Científica

1.1 Pérdida de visión y riesgo de demencia

El informe fundamenta esta incorporación en datos robustos procedentes de múltiples estudios:

47%Mayor riesgo de demencia en adultos con pérdida de visión no tratada, según metaanálisis de 14 estudios de cohortes.
29%Reducción del riesgo de demencia en pacientes sometidos a extracción de cataratas frente a los no intervenidos.

Adicionalmente, tanto las cataratas como la retinopatía diabética mostraron una asociación estadísticamente significativa con el deterioro cognitivo, lo que posiciona la patología oftalmológica tratable como una diana terapéutica con impacto neuroprotector potencial.

1.2 Actualización sobre pérdida auditiva

Nota de actualización — Hipoacusia La Comisión refuerza la evidencia previa del informe de 2020: la asociación entre hipoacusia y riesgo de demencia es ahora más sólida. El uso de audífonos resulta especialmente eficaz en pacientes con hipoacusia y factores de riesgo adicionales para la demencia.

2. Mecanismos Fisiopatológicos

La pérdida visual y la hipoacusia no tratadas comparten tres vías fisiopatológicas comunes que explican su relación con el deterioro cognitivo:

2.1 Cambios estructurales cerebrales

La retina, como extensión directa del sistema nervioso central, mantiene una conexión no protegida con el encéfalo. Investigadores del Centro Médico Cedars-Sinai han evidenciado que las alteraciones retinianas se correlacionan con cambios estructurales en las cortezas entorrinal y temporal, regiones clave en la memoria episódica, la orientación espacial y la percepción temporal.

En el caso de la hipoacusia, estudios de la Universidad Johns Hopkins demuestran que la falta de estimulación del lóbulo temporal por pérdida auditiva no tratada acelera la atrofia cerebral, comprometiendo las funciones mnésicas y ejecutivas.

2.2 Sobrecarga cognitiva

La pérdida sensorial no corregida obliga al sistema nervioso central a destinar recursos cognitivos adicionales al procesamiento perceptivo compensatorio. Este fenómeno de sobrecarga cognitiva reduce la capacidad disponible para funciones superiores, como la memoria de trabajo, la atención sostenida y la toma de decisiones.

2.3 Aislamiento social y reducción de la reserva cognitiva

Las limitaciones funcionales derivadas de la pérdida sensorial favorecen el retraimiento social y el aislamiento. La evidencia científica establece una relación independiente entre el aislamiento social y el riesgo de demencia, mediada por la reducción de la reserva cognitiva y el incremento de marcadores inflamatorios.

3. Resumen Comparativo de Factores de Riesgo

FactorPérdida de visiónPérdida auditiva
Cambios estructurales cerebralesAlteraciones retinianas → cortezas entorrinal y temporalAtrofia lóbulo temporal por desaferenciación
Sobrecarga cognitivaProcesamiento visual compensatorioProcesamiento auditivo compensatorio
Aislamiento socialSí, por limitación funcionalSí, por limitación comunicativa
Intervención modificableCirugía de cataratas, corrección ópticaAudífonos, implantes cocleares
Reducción de riesgo documentada29% con extracción de cataratasSignificativa con uso de audífonos

4. Implicaciones para la Práctica Clínica

La evidencia disponible señala una oportunidad clara de prevención mediante la detección y el tratamiento precoz de la pérdida sensorial. Se recomienda a los profesionales sanitarios:

  • Evaluación sensorial sistemática: Incorporar la valoración de la agudeza visual y auditiva en los protocolos de seguimiento del paciente mayor de 50 años, especialmente en presencia de otros factores de riesgo para la demencia.
  • Derivación oportuna: Remitir a oftalmología y/o audiología ante cualquier pérdida sensorial identificada, sin demorar la intervención terapéutica.
  • Educación al paciente: Informar sobre la relación entre la pérdida sensorial no tratada y el riesgo de demencia, para favorecer la adherencia al tratamiento y la corrección sensorial.
  • Abordaje multidisciplinar: Integrar la corrección sensorial como parte de la estrategia preventiva global del deterioro cognitivo, en coordinación con neurología, geriatría y atención primaria.
  • Seguimiento longitudinal: Monitorizar la evolución cognitiva en pacientes con pérdida sensorial, especialmente tras intervenciones correctoras, para documentar el impacto preventivo.
Conclusión clínica clave La Comisión Lancet concluye que existe una oportunidad clara para la prevención de la demencia mediante el tratamiento de la pérdida de visión. Tanto la hipoacusia como la pérdida visual no tratadas son factores de riesgo modificables con intervenciones disponibles, accesibles y de eficacia demostrada.

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