¿Por qué me duelen los oídos en los aviones?

viajar en avión con un implante coclear

Escrito por: Cristina Faus Perez

05/15/2026


El barotrauma ótico, conocido popularmente como “oído de avión”, aparece cuando se producen cambios rápidos de presión atmosférica durante un vuelo, especialmente en el descenso. Estos cambios pueden afectar al oído medio y provocar molestias que van desde una simple sensación de taponamiento hasta dolor intenso.


¿Qué síntomas puede producir?

Las manifestaciones más habituales incluyen:

  • Sensación de oído taponado o presión.
  • Hipoacusia conductiva transitoria (oír menos).
  • Autofonía (escuchar la propia voz demasiado fuerte).
  • Acúfenos o pitidos.
  • Dolor de intensidad variable.

En situaciones más severas pueden aparecer hemotímpano (sangre detrás del tímpano) o incluso perforación timpánica.


¿Por qué ocurre el barotrauma?

El mecanismo clave es la disfunción de la trompa de Eustaquio (TE), el conducto que conecta el oído medio con la nasofaringe y que permite igualar la presión entre ambos espacios.

En condiciones normales, la TE se abre de forma intermitente al tragar, bostezar o hablar, gracias a la acción de los músculos del paladar. Esta apertura permite que el oído medio se adapte a los cambios de presión.

Durante el descenso del avión, la presión exterior aumenta rápidamente. Si la TE no se abre con suficiente rapidez, se genera una presión negativa en el oído medio que provoca:

  • Retracción del tímpano.
  • Congestión vascular.
  • Dolor.
  • Posible exudación o hemorragia.
  • En casos extremos, ruptura timpánica.

Factores de riesgo

El principal factor predisponente es la inflamación de la mucosa nasofaríngea, que dificulta la apertura de la trompa de Eustaquio. Entre las causas más frecuentes:

  • Infecciones respiratorias de vías altas.
  • Rinitis alérgica.
  • Sinusitis aguda o crónica.
  • Hipertrofia adenoidea (especialmente en niños).

En personas con otitis media aguda o derrame en oído medio, el riesgo de barotrauma significativo aumenta notablemente. En estos casos, puede ser recomendable aplazar el vuelo si la situación clínica lo permite.

Otros factores que incrementan el riesgo:

  • Disfunción tubárica crónica.
  • Cirugía otológica reciente.
  • Antecedentes de barotrauma en vuelos previos.

Tratamiento en fase aguda

La intervención inicial más eficaz es la maniobra de Valsalva:

  1. Tapar ambas fosas nasales.
  2. Cerrar la boca.
  3. Realizar una espiración suave y sostenida.

Debe hacerse sin ejercer demasiada presión para evitar lesiones.

También pueden ayudar:

  • Deglutir repetidamente.
  • Masticar chicle.
  • Bostezar de forma voluntaria.

Si hay dolor importante, puede utilizarse analgesia sistémica.


Prevención en personas de riesgo

Para quienes presentan congestión nasal o tendencia a la disfunción tubárica:

  • Usar descongestivos nasales tópicos 30–60 minutos antes del despegue y, sobre todo, antes del descenso.
  • Realizar maniobras de autoinsuflación durante las fases críticas del vuelo.
  • En niños, ofrecer chupete o biberón durante el descenso para favorecer la apertura de la TE.

¿Cuándo acudir al otorrinolaringólogo?

Se recomienda valoración especializada si aparece:

  • Persistencia de síntomas más allá de 2–4 semanas.
  • Dolor intenso o progresivo.
  • Sospecha de perforación timpánica.
  • Episodios repetidos en vuelos sucesivos.
  • Disfunción tubárica crónica.

En casos de barotrauma recurrente o disfunción tubárica resistente al tratamiento, puede considerarse la colocación de tubos de timpanostomía para asegurar la ventilación del oído medio y prevenir nuevas lesiones.


Noticias de su interes…