La pérdida auditiva es un problema frecuente que se agrava con la edad, pero muchas personas ignoran que ciertos medicamentos también pueden provocarla. Este fenómeno se denomina ototoxicidad y ocurre cuando un fármaco daña el oído interno o el nervio auditivo. Aunque en la mayoría de los casos el daño es reversible al suspender el tratamiento, en algunas situaciones puede ser permanente.
Conocer qué medicamentos están asociados a este riesgo es clave para tomar decisiones informadas y proteger tu salud auditiva.
¿Qué son los fármacos ototóxicos?
Son medicamentos capaces de afectar la audición y el equilibrio en distintos grados. No todas las personas que los toman desarrollarán problemas auditivos, pero el riesgo aumenta con el uso prolongado, las dosis elevadas o la combinación con otros fármacos. En algunos casos, el daño puede producirse incluso con un único medicamento.
Medicamentos asociados a la pérdida auditiva
- Aspirina y antiinflamatorios no esteroideos (AINE) — El ibuprofeno, el naproxeno y la aspirina pueden afectar la audición cuando se toman en dosis altas durante períodos prolongados.
- Antibióticos aminoglucósidos — La gentamicina y la estreptomicina son altamente ototóxicos y pueden causar daño auditivo permanente si no se monitorizan adecuadamente.
- Quimioterápicos — El cisplatino y el carboplatino, aunque vitales en el tratamiento oncológico, pueden producir pérdida auditiva y problemas de equilibrio a dosis elevadas.
- Diuréticos de asa — La furosemida puede dañar la audición, sobre todo cuando se administra en dosis altas o por vía intravenosa.
- Quinina — Empleada en el tratamiento de la malaria, puede causar pérdida auditiva en dosis elevadas.
- Antidepresivos (ISRS e IRSN) — En ciertos pacientes, pueden provocar tinnitus o pérdida auditiva.
- Benzodiazepinas — Asociadas a pérdida auditiva temporal y tinnitus en algunos casos.
- Antipalúdicos (cloroquina e hidroxicloroquina) — Su uso prolongado se ha relacionado con deterioro auditivo.
¿Quién tiene mayor riesgo?
Aunque cualquier persona que tome estos medicamentos puede verse afectada, algunos factores aumentan la vulnerabilidad:
- Dosis altas o tratamientos prolongados
- Pérdida auditiva o tinnitus preexistentes
- Uso simultáneo de varios fármacos ototóxicos
- Problemas renales o hepáticos
- Edad avanzada
Señales de alerta
Si estás tomando alguno de estos medicamentos, presta atención a los siguientes síntomas:
- Zumbido en los oídos (tinnitus)
- Dificultad para seguir conversaciones, especialmente en ambientes ruidosos
- Sensación de presión o plenitud en el oído
- Mareos o inestabilidad
- Pérdida de sensibilidad a sonidos agudos
Ante cualquiera de estos síntomas, consulta a tu médico sin demora.
Qué hacer si sospechas un daño auditivo
Si crees que un medicamento está afectando tu audición, acude a tu médico. Las opciones más habituales incluyen:
- Cambiar a un fármaco alternativo con menor riesgo ototóxico
- Ajustar la dosis o la frecuencia del tratamiento
- Establecer un seguimiento periódico con pruebas audiológicas
Cómo proteger tu audición
- Respeta siempre la dosis prescrita y evita la automedicación.
- Consulta a tu médico sobre posibles efectos secundarios y alternativas más seguras.
- Si sigues un tratamiento de larga duración, realiza revisiones auditivas con regularidad.
- Usa protección auditiva en entornos con ruido elevado.
Los medicamentos son herramientas esenciales para tratar numerosas enfermedades, pero conocer sus posibles efectos secundarios —especialmente los que afectan a la audición— te permite actuar a tiempo. Si notas algún cambio mientras sigues un tratamiento, no lo pases por alto: consulta a un profesional de la salud.
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